Ésa suave ventisca que mueve hojas acaricia los poros de mi piel,
Me hace creer que en éste mundo todo es bello y dulce sabor miel,
Mi pelo, tan rebelde como siempre, se resiste a ir donde esa brisa lo guía
Y yo, tan sentimental me imagino de nuevo frente a esa mujer que amé, esa mujer tan fría
Una lágrima recorre mi mejilla, pero una sonrisa adorna mi rostro,
He aprendido a ser feliz, con lo que tengo, aunque ella tenga a otro,
Una ves más grito a la intemperie en busca de una respuesta que aclare mis dudas,
Una gota cae en mi cabeza indicando que se acerca una tormenta pues el cielo se nubla,
Pero no me muevo, ésta ves no seré cobarde, como con mi amada,
El agua golpea fuerte mi pecho, y el viento tumba mis ilusiones en ésta tarde mojada,
Pues qué decir, escribo ésto viéndome tirado frente a mí,
Pues con una sonrisa en mi cara, amanecí muerto... justo allí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario